En las colinas bañadas por el sol que rodean Portigliola y Sant’Ilario dello Ionio, el olivo se considera mucho más que una simple planta: es un símbolo de raíces profundas y de un saber antiguo transmitido con cuidado de generación en generación.
De este paisaje nace el aceite de oliva virgen extra de la Locride, reconocido como Producto Agroalimentario Tradicional (PAT), obtenido de variedades locales como Grossa di Gerace y Ottobratica.
Su aroma afrutado, con notas de almendra y alcachofa, y su sabor armonioso, ligeramente amargo y picante, expresan toda la esencia de un territorio auténtico. Extraído en frío mediante métodos tradicionales, este aceite no es solo un condimento: es una invitación a descubrir Calabria, hecha de sol, esfuerzo y sabores inolvidables.




